Brillantes matices tuvo la fiesta del centenario...

Y Colón fue pueblo...

Emociones a raudales, reconocimientos, algarabía y mucha diversión, en una noche que salió perfecta. 6.563 sabaleros festejaron el siglo de vida.

Enrique Cruz (h)

Fue una noche mágica, casi soñada. En total, 6.563 personas se reunieron con un único objetivo: festejar. Duró algunas horas, pero se la preparó durante meses. Y ninguno de los que ayer estuvieron en las ocho carpas montadas en el campo auxiliar sabalero, se habrá ido sin percibir antes ese especial cosquilleo de la emoción.

Horacio Darrás y José Néstor Vignatti estaban exultantes. El ex presidente recibió una de las mayores ovaciones de la noche. Y el actual titular se convirtió en un movedizo y desbordante anfitrión (hasta se largó a cantar, "pese" a su voz). Por momentos, fue tal la euforia, que hubo que pedir prudencia ante el avance de la gente sobre el escenario al que iban subiendo, sucesivamente, aquellos hombres que dejaron su huella marcada en la historia.

También andaba por allí -reconociendo que hacía días que no dormía- el hombre que se encargó casi personalmente de la organización de la fiesta: Patricio Fleming. No se dejó detalle librado al azar. Y hubo reconocimientos, dignos y merecidos, para los que a través del tiempo fueron importantes para la institución. Era la fiesta de todos, pero Colón debía homenajear de alguna manera, a aquellos que aún con sus errores, lograron "hacer camino" adentro y afuera de la cancha.

Otra de las ovaciones de la noche fue para Italo Giménez, el ex presidente que llevó a Colón a Primera en el "65. Su estado de salud impidió que subiera al escenario, pero Italo estaba allí para recibir el indudable agradecimiento de la multitud. Y también se homenajeó a los otros ex presidentes que fueron invitados, como César Ezcurra, Taher Bude y Osvaldo Busaniche, por citar ejemplos, como así también el cerrado aplauso de reconocimiento para otro hombre que hizo mucho por Colón, más allá de no haber tenido éxito deportivo: Joaquín Peirotén.

Posteriormente, le tocó el turno a los entrenadores. Estuvieron presentes: Francisco Ferraro (uno de los más queridos), Jorge Fossatti, Francisco Maturana y Nelson Chabay (allí "explotaron" con el grito "... que de la mano, del uruguayo...") y todos dijeron lo suyo en el escenario que manejaban con su habitual soltura y simpatía Mirta Lechman, Silvina Caminos y Julio Ponce Aragón.

Por último, fueron subiendo los ex jugadores. Y en este rubro, el hincha de Colón se imagina que las grandes ovaciones fueron para "Cococho" Alvarez, "Poroto" Saldaño, el "Huevo" Toresani y Jorge Vivaldo, entre otros. Intentar nombrar a todos sería imposible, sobre todo por el temor a ignorar alguno de los tantos que anoche se emocionaron hasta las lágrimas. Desde Salomón Elías (el del primer gol en los clásicos), pasando por Orlando y Alejo Medina, el "Mono" Obberti, Luis Tremonti, el "Gato" Andrada, el "Bambi" Aráoz, el "Ploto" Gómez, Javier López, Marcelo Kobistyj y tantos que volvieron a codearse con el particular afecto del hincha sabalero.

Luego llegó el turno de los conjuntos. Primero fue Cali, con Sergio Torres a la cabeza. Luego, el delirio tuvo un responsable: Los Palmeras, que se dedicaron a entonar aquellos temas "de la hinchada" que hicieron populares en el trabajo editado en la epopeya del "95.

La fiesta duró hasta el amanecer, y algo más también. Salió casi perfecta. Fue mágica, emocionante, inolvidable. Fue la noche del pueblo sabalero.

Gentileza de Diario el Litoral (noticia del domingo 8 de mayo de 2005)